Filmocorto, el cortometraje según los nuevos directores peruanos
“Resta el vacío” y “Altamar-Crossing" coproducciones, son las más destacadas
Luego de 3 sesiones del Filmocorto organizado por la Centro Cultural de la PUCP, evento que tuvo su tercera edición este 2009, en mi caso fue la primera oportunidad de asistir a esta muestra de cortometrajes. El primer día con una asistencia masiva e inusitada, se tuvo que habilitar la Sala Roja, la segunda fecha menguó el entusiasmo y en la tercera sesión estuve cerca de quedarme a fuera, en esta ocasión solo se abrió la Sala Azul, muchos se quedaron con las ganas.
En este mi primer acercamiento con el cortometraje peruano, el saldo final es preocupante, en general el nivel de los obras seleccionadas son de un nivel muy bajo, en algunos casos son demasiado amateurs, son sólo entusiasmo, intentos con poco rigor, con limitaciones expresivas y de contenido, pero afortunadamente no todo fue buenas intenciones, también hubo destellos de calidad y talento que iluminaron mi visión, pequeños brillos que me dieron fe en el “cine peruano”.
En esta ocasión, centraré mi atención en lo más superlativo de Filmocorto 2009, de los 20 cortometrajes presentados, existe una relación entre “soporte-coproducción”, es decir, casi como una formula: a mejor soporte fílmico + coproducción internacional = mejor producto.
El mejor corto con distancia es “Altamar-Crossing", de Silvana Aguirre, coproducción peruana-británica, es una pequeña historia de amor, un momento sublime, una puesta en escena sólida, de alta sensibilidad, Podemos ver a través de este joven de visión borrosa, con desenfoques desde su punto vista que nos intriga, nada es del todo claro, tomamos distancia y somos espectadores de encuentro de dos adolescente son él y ella, un momento fresco y lúdico, inocente pero de gran intensidad, la curiosidad y la libertad de un instante. Argumento simple y preciso, Aguirre dirige con calma y seguridad, pero en especial “Altamar-Crossing" transmite sensaciones y emociones. Lo de Silvana Aguirre es una confirmación de su talento, ya mostrada en “Ela”, ganador del premio a mejor corto en el Filmocorto 2007 y otros reconocimientos.
“Resta el vacío”, de Ricardo Ayala que es una coproducción germano-peruana, visión desconcertante, de un joven enseña en vano formas diversas como pedir una nueva oportunidad, llegada la cita, en lugar inusual donde abundan los autos siniestrados e inservibles (finalmente entenderemos la razón) que serán testigos, de la forma más asombrosa de acabar con una relación amorosa, ella le contará una noticia, a manera de parábola contundente, desgarradora y consoladora. Durante la primera parte de los más de 11 minutos de duración del corto, seguimos al atormentado joven, en el tren, cuando le ladran los perros, en sus gestos y ademanes (vemos con detalle en movimientos de pies y manos la inseguridad del derrotado), en ese viaje urbano hacia final incierto e inminente; la melancolía y el pesimismo se respiran en cada encuentre, hasta ese final sorprendente e inesperado.
