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lunes, 25 de mayo de 2009

Festival de Cannes 2009

El CRÍTICO DE CINE ARGENTINO DIEGO BATTLE, DESDE LA CROISETTE HACE UN RECUENTO FINAL DE LO QUE FUE CANNES 2009
Los apuntes personales a modo de balance y el top 30 del festival

The White Ribbon, regreso al cine alemán de Michael Haneke, con el retrato de una comunidad protestante poco antes del inicio de la Primera Guerra Mundial, se quedó con la Palma de Oro de la 62ª edición del principal festival del mundo. Aquí van 20 impresiones personales que dejó la cobertura y las 30 películas que valieron la pena en estos 12 días de buen cine, negocios, glamour y reencuentro con amigos de todo el mundo.
20 apuntes para un balance

1. Con 43 películas vistas sobre un total de 80 entre las secciones oficiales y la Quincena de Realizadores (no cuento la Semana de la Critica, cuya influencia suele ser poca) el balance, además de obviamente subjetivo, es muy parcial. Vi las 20 de competencia, 5 de las funciones especiales fuera de concurso, 9 de las 20 de Un Certain Régard y sólo 9 de las 24 de la Quincena de Realizadores.
2. Hecha la aclaración, considero que el nivel artístico general de este año fue entre bueno y muy bueno (siguiendo con las calificaciones que tanto incomodan o enojan a varios lectores, le pondría un puntaje promedio general de 7,5).
3. Sin entrar en contradicción con el punto anterior, creo que hubo pocas sorpresas. Me perdí varias de la Quincena (incluída la que para muchos fue la “sensación” de este año J’ai tué ma mère, del canadiense Xavier Dolan), pero hubo pocas de esas películas de directores desconocidos que todos recomiendan con entusiasmo en los pasillos, filas y cafés.
4. En cambio, muchos directores que ya habían pasado por Cannes ratificaron por qué están entre la élite de la cinefilia internacional.
5. Me sorprendió una vez más (ya van tres o cuatro años seguidos) el gran nivel de Un Certain Régard: ninguna de las 9 películas que vi me disgustó y las dos mejores (Porumboiu y Raya Martin) se vieron allí.
6. La Quincena apostó –y no le fue mal- por cuatro grandes ejes: la nouvelle vague de Québec (tres películas), las comedias indies norteamericanas (tres títulos), los consagrados (Hong Sang-soo, Pedro Costa, Luc Moullet) y, claro, el habitual mix entre novatos y veteranos franceses.
7. La selección oficial se jugó mucho por los géneros (terror, comedias, acción, thrillers) y, en ese sentido, se pudieron ver buenos films de Jacques Audiard, Quentin Tarantino, Sam Raimi, Park Chan-wook, Brillante Mendoza, etc.
8. La competencia principal tuvo tres elecciones vergonzosas (Gaspar Noé, Lars Von Trier e Isabel Coixet) y al menos otros films menores (Lu Ye, Ang Lee y Ken Loach). De todas maneras, el saldo no es malo, aunque faltó un poco más de riesgo.
9. El cine rumano, a pesar de haber sido relegado a Un Certain Régard, volvió a lucirse con Porumboiu y con el film colectivo liderado por Mungiu.
10. Muchos hablaron de una mala performance del cine coreano, pero a mí las películas de Park Chan-wook, Hong Sang-soo y Bong Joon-ho, sin ser las mejores de sus respectivas carreras, me gustaron mucho.
11. Si Rumania, Filipinas o Corea ratificaron su estatus de cinematografías de moda, la Argentina -que había sido una vedette en 2008- retrocedió este año por lo menos un par de casilleros. Preocupante y, esperemos, transitorio.
12. Si bien Colombia, Uruguay, Chile, Brasil y México sí tuvieron largometrajes en varias secciones, no fue un buen año para el cine latinoamericano. Más allá de algunas buenas críticas, no hubo “ruido” ni premios para las representantes de la región.
13. Aunque no es de lo mejor de Pixar, la apertura con Up en digital 3D me pareció un hallazgo (no se olviden que aquí inauguraron engendros como El Código Da Vinci, Fanfan La Tulipe o Ceguera). Además, los productores nos invitaron a la fiesta de apertura (lo que no suele ocurrir con periodistas tercermundistas).
14. Tokio es una hermosa y “cinematográfica” ciudad, pero Coixet y Noé se encargaron de “afearla” hasta casi ridiculizarla. Algo similar ocurrió con la Buenos Aires de Tetro.
15. Llamó la atención la creciente globalización de la industria francesa. Algunos ejemplos: produjo a Johnnie To y a Tsai Ming-liang con protagonistas franceses, pero también Raya Martin y las comedias indies estadounidenses que programó la Quincena tuvieron financiación mayoritaria por parte de los franceses. De todas formas, los directores estrictamente franceses también regalaron en general muy buenas películas.
16. La Quincena tuvo a Francis Ford Coppola y a Jim Carrey en su sótano. Un par de gustos que se dio Olivier Père en su despedida como programador de la sección.
17. Hubo bastante menos gente en el festival y en especial en el mercado (las distintas fuentes hablan de entre un 4 y un 15 por ciento menos, yo adscribo más a la segunda). Hubo menos profesionales de Estados Unidos y Asia, los negocios decayeron, pero la ciudad estuvo mucho más “vivible”. Había lugar en todas las funciones (salvo en las de Tarantino), en todos los bares, restaurantes y hasta en algunos hoteles.
18. Me pareció bastante pobre la cobertura que este año hizo el diario Le Monde, que en general le dedicó apenas dos páginas al festival, mientras que Libération se consolidó como “el” diario de referencia. A pesar de la profunda crisis financiera que atraviesa el matutino de izquierda, le dedicó un promedio de 7 páginas sobre las escasas 40 de que dispone cada día (más que a las secciones de política nacional e internacional).
19. Mis felicitaciones a Roger Alan Koza (alias “el hombre que nunca duerme”) por la cobertura en su blog "Con los ojos abiertos" y a Diego Lerer (se lo extrañó) por su titánico seguimiento de los puntajes que le enviamos varios colegas en "Micropsia".
20. Un agradecimiento final al festival por invitarme a un hotel tan hermoso y bien ubicado como el Cavendish, fue una gran comodidad y, lo sé, también un enorme privilegio.

El top 30 pesonal del festival
1- INTERMEDIAR POLICE, ADJECTIVE (Rumania), de Corneliu Porumboiu (Un Certain Régard)
2- INDEPENDENCIA (Filipinas), de Raya Martin (Un Certain Régard)
3- UN PROPHÈTE (Francia), de Jacques Audiard (Competencia oficial)
4- YUKI & NINA (Francia-Japón), de Nobuhiro Suwa e Hippolyte Girardot (Quincena de Realizadores)
5- JAL ALJIDO MOTHAMYEONSEO LIKE YOU KNOW IT ALL (República de Corea), de Hong Sang-Soo (Quincena de Realizadores)
6- NE CHANGE RIEN (Francia-Portugal), de Pedro Costa (Quincena de Realizadores)
7- DAS WEIßE BAND THE WHITE RIBBON (Alemania-Austria), de Michael Haneke (Competencia oficial)
8- UP (Estados Unidos), de Pete Docter (Funciones especiales)
9- LA PIVELLINA (Italia), de Tizza Covi & Rainer Frimmel (Quincena de Realizadores)
10- GO GET SOME ROSEMARY (Estados Unidos-Francia), de Josh y Benny Safdie (Quincena de Realizadores)
11- VENGEANCE (Hong Kong-Francia), de Johnnie To (Competencia oficial)
12- MOTHER (Corea), de Bong Joon-Ho (Un Certain Régard)
13- VINCERE (Italia), de Marco Bellocchio (Competencia oficial)
14- NANG MAI NYMPH (Tailandia), de Pen-Ek Ratanaruang (Un Certain Régard)
15- LA TERRE DE LA FOLIE (Francia), de Luc Moullet (Quincena de Realizadores)
16- TALES FROM THE GOLDEN AGE (Rumania), de Cristian Mungiu, Hanno Höfer, Razvan Marculescu, Constantin Popescu e Ioana Uricaru (Un Certain Régard)
17- BAK-JWI THIRST (República de Corea), de Park Chan-Wook (Competencia oficial)
18- INGLOURIOUS BASTERDS (Estados Unidos), de Quentin Tarantino (Competencia oficial)
19- DRAG ME TO HELL (Estados Unidos), de Sam Raimi (Funciones especiales)
20- LES HERBES FOLLES (Francia), de Alain Resnais (Competencia oficial)
21- LE PÈRE DE MES ENFANTS (Francia), de Mia Hansen-Love (Un Certain Régard)
22- I LOVE YOU PHILLIP MORRIS (Estados Unidos-Francia), de Glenn Ficarra & John Requa (Quincena de Realizadores)
23- LOS ABRAZOS ROTOS (España), de Pedro Almodóvar (Competencia oficial)
24- A L’ORIGINE (Francia), de Xavier Giannoli (Competencia oficial)
25- VISAGE (Francia-Taiwan), de Tsai Ming-Liang (Competencia oficial)
26- KÛKI NINGYÔ AIR DOLL (Japón), de Kore-eda Hirokazu (Un Certain Régard)
27- IRÈNE (Francia), de Alain Cavalier (Un Certain Régard)
28- FISH TANK (Gran Bretaña), de Andrea Arnold (Competencia oficial)
29- KINATAY (Filipinas), de Brillante Mendoza (Competencia oficial)
30- THE TIME THAT REMAINS (Palestina-Israel), de Elia Suleiman (Competencia oficial)

domingo, 24 de mayo de 2009

Festival de Cannes 2009

LOS PREMIOS
El Jurado oficial del 62e Festival de Cannes, presidido por Isabelle Huppert, reveló su Palmarés en la Ceremonia de clausura del 24 de mayo.

LARGOMETRAJES EN COMPETICIÓN

Palma de Oro
DAS WEISSE BAND (LA CINTA BLANCA)
realizado por Michael Haneke

Gran Premio
UN PROPHÈTE ralizado por Jacques Audiard

Premio especial por su carrera en conjunto y su contribución excepcional a la historia del cine
Alain Resnais

Premio a la puesta en escena
KINATAY
realizado por Brillante Mendoza

Premio del Jurado
FISH TANK realizado por Andrea Arnold
BAK-JWI (THIRST, ESTA ES MI SANGRE…) realizado por Park Chan-Wook

Premio a la interpretación masculina
Cristóbal Waltz en INGLOURIOUS BASTERDS realizado por Quentin Tarantino

Premio a la interpretación femenina
Charlotte Gainsbourg
en ANTICHRIST realizado por Lars von Trier

Premio al guión
Mei Feng
por CHUN FENG CHEN ZUI DE YE WAN (SPRING FEVER) realizado por Lou Ye

El Premio Vulcain al Artista-Técnico
Aitor Berenguer, mezclador de sonido de la película MAP OF THE SOUNDS OF TOKYO realizado por Isabel Coixet

FUENTE: Festival de Cannes
FOTO: François Guillot - AFP

martes, 19 de mayo de 2009

Festival de Cannes 2009

“UN PROPHÈTE”: LA PRISIÓN, UNA ESCUELA DE LA VIDA SEGÚN JACQUES AUDIARD

La escena acontecida el sábado 16 de mayo, a las 11 de la mañana, en el Gran Teatro Lumière de Cannes, donde se acaba la proyección de prensa del quinto largometraje de Jacques Audiard, “Un prophète”. Es en pocas palabras: un volumen de aplausos y un “yo no sé qué” que hace temblar el aire, cuya conclusión sugiere que si el premio se declaraba hoy, Jacques Audiard saldría de Cannes con la Palma de oro en su bolsillo.

De hecho, es una película admirable que acabamos de ver. Rica, compleja, sutil, bajo una tensión permanente, incomoda y generoso. Las dos horas y treinta minutos de una puesta en escena rigurosa e inventiva, en un género poco y mal servido por el “cine hexagonal”: la película de prisión. A excepción de “Le trou” de Jacques Becker (1960), es lo más grande jamás realizado en Francia.

La razón es simple, es que “Un prophète” es mucho más que una película de prisión. Es también un relato de venganza, una novela educadora, una alegoría política.

He aquí la paradoja del lugar común del género: el todo está en saber arreglárselas. Para Malik El Djebena, el muy discreto héroe de esta película, eso tardará seis años. Cuando nos introducimos a lo central, él es un pequeño rufián de 19 años, de origen magrebí, analfabeto, sin familia, sin amigos, sin apoyo, a la gracia de la violencia que reina en estos lugares. Cuando sale, entero y vivo, es un hombre que se ha constituido en un sólido entramado, un botín de guerra confortable, una mejor comprensión de la humanidad, una fe irreducible en la libertad individual, e incluso una esperanza de felicidad enamorada.

Eso en cuanto a la novela de formación, estilo Audiard, es decir, de una agradable y anarquizante amargura: la prisión como escuela de la vida, en una sociedad corrompida por la violencia y la injusticia. Como lo declaró el realizador a AFP, “hay una ironía que me pareció suficientemente interesante para hacer una película: este muchacho le debe todo a la prisión y no pienso que sea un caso particular ".

El corazón de la película consiste en mostrarnos cómo el héroe llega a este resultado. Ahí todavía, es inútil de esperar de Audiard la menor concesión al idealismo o al compromiso de una película documentada. Totalmente reconstituida en estudio con actores profesionales, la película juega el juego del género, con sus rituales y sus pasajes obligados, pero se toma convenientes libertades con sus convencionalismos.

No solamente porque las autorizaciones de salida obtenidas por este recluso al parecer modelo, ocasionen algunas escenas de acción en exteriores también deslumbrantes como decisivas. Pero también porque Malik El Djebena es esencialmente un oportunista, que reinventa en el medio carcelario las reglas del judo y las leyes de Machiavelli para preservar, a alto precio, su integridad: jugar con inteligencia contra la fuerza, asumir su propia abyección moral en el crimen y la traición, utilizar la fuerza del adversario para triunfar.

Desembarcado en un universo dominado por dos clanes, los corsos y los árabes, Malik va someterse contra todo lo esperado a los primeros, ganándose a fuerza de humillaciones y de sumisiones la confianza del cabecilla (Niels Arestrup, magnifico en su manera de traducir su violencia), exponiéndose a la hostilidad de su propia comunidad, a fin de conseguir un final del que el espectador no descubre hasta muy tarde. Admirable la inteligencia del guión, aquí también, es donde se revela una pequeña luz de este relato de formación que se pone al servicio de un proyecto de venganza personal.

No está prohibido, finalmente, leer en este a puerta cerrada carcelario una parábola de vocación más general. No en un alegato sobre la actualidad de las prisiones francesas, sino un reflejo tenso de una sociedad cada día más fragmentada, tomando como blanco las reivindicaciones de las comunidades y del espíritu de clan. Eso explicaría la suerte reservada por Audiard a la mafia corsa, cuyo código de honor se revela corrompido por el chauvinismo y el racismo, y también del hampa magrebí, que se sirve de su fe rigurosa en el islam.

Pues entonces, en cambio, a su héroe solitario, profeta en su país, que va toda la simpatía del cineasta. Porque, a falta de ser un ángel, sobrepone su libertad individual antes de cualquier comparecencia identitaria, porque él demuestra la manera en que los débiles pueden resistir a los fuertes.

“Trabajo para mí mismo”
El “yo trabajo para mí mismo” expresado por el pobre árabe Malik, es sin duda un credo que podría reclamar Jacques Audiard, cineasta a parte en el paisaje francés. Ni la moral ni la conciencia política no se encuentran en su cálculo, pero estaría en contra su voluntad no ver en esta fraternidad entre el realizador y su personaje una verdadera generosidad de corazón.

Es lo primero que permite señalar como su mejor película y el segundo se roba el show. Su intérprete, Tahar Rahim, novato en el cine, ofrece una prestación asombrosa. No es la gran noche, pero sin duda es lo máximo que un cineasta puede hacer en su lugar que es la suya (su noche).

Film francesa de Jacques Audiard con Tahar Rahim, Niels Arestrup, Adel Bencherif, Reda Kateb. (150 minutos)

Leer crítica en su versión original

AUTOR: Jacques Mandelbaum
FUENTE: Le Monde
FOTO: UGC Distribution, Roger Arpajou
TRADUCCIÓN: Emanuel Ramos