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martes, 19 de mayo de 2009

Festival de Cannes 2009

LA INSOPORTABLE TRANSGRESIÓN
Otra vez el crítico de cine y columnista español de El País, Carlos Boyero nos cuenta su experiencia en la Croisette, entre Von Trier y Loach

Entre los directores ancestralmente mimados por Cannes ocupa un lugar intocable el danés Lars von Trier. Haga lo que haga el gurú del Dogma sabe que el festival le va a recibir con los brazos abiertos, que los selectos miembros de su posmoderna parroquia van a celebrar con alborozo y éxtasis cualquier ocurrencia o experimento de su siempre revolucionario profeta. La mayoría de sus películas han dispuesto aquí de la prestigiosa plataforma de lanzamiento internacional, se han hinchado a ganar premios, forman parte de la historia de Cannes en los últimos 25 años.

Reconociendo que este director tan insólito como agresivo está en posesión de un talento especial y de reconocible personalidad, sólo me he sentido impresionado por su cine en dos ocasiones, en las escalofriantes y auténticamente perturbadoras "Rompiendo las olas" y "Bailar en la oscuridad". El resto, o no las entiendo, o me ponen de los nervios, o me parecen estupideces convenientemente adornadas, pero admito que su autor siempre se siente en la obligación de dar la nota, de empeñarse en ser el más transgresor, de que nadie permanezca indiferente ante sus criaturas.

Anticristo comienza con una pareja follando desaforadamente (sin trucos, con sexo explícito, con naturalismo que acredite la marca de la casa) mientras que su desatendido hijo gatea hacia una ventana abierta. Y dices, empezamos bien, que se note que Trier es el más heavy, que el plano a cámara lenta de un bebé estrellándose contra el suelo nos prepare para el desmadre emocional que se avecina.

La madre enloquece de dolor y el padre, que es psiquiatra, intenta la terapia de curarla en medio de un bosque presuntamente apacible. Lars von Trier le pide a su director de fotografía que se eche la cámara al hombro permanentemente y se dispone a castigarnos duramente con las alucinaciones y el sadomasoquismo de estos dos náufragos mentales en medio de la amenazante naturaleza. Ya están permitidas todo tipo de pasadas. Si se limitara a la sucesión de compulsivos polvos y pajas, a realizar un porno salvaje con pretensiones de originalidad, hasta podría ser divertido, pero Lars von Trier y su complejo de artista destroyer, también necesita disfrazarlo con discursos psicológicos en medio de la atmósfera de las pesadillas. A la mitad de trama tan tediosa resulta que Satanás se ha instalado en la deprimida esposa y como el diablo siente tanta afición a la sanguinolencia, la poseída e histérica dama le destroza los genitales al marido, le atraviesa la pierna con tornillos y para rematar la orgía se corta los labios vaginales con unas tijeras de podar. Porque al autor le sale de los huevos, porque sus desgarradores poemas fílmicos se sienten en la obligación artística de hacer vomitar a los espectadores. Y te planteas que esa actitud es tan legítima como la decisión de alguien responsable para internar a este tarado en el frenopático durante una temporada. Pero no ocurrirá. Seguro que Anticristo estará en la quiniela de los galardones, que se dedicarán ilustradas y penetrantes tesis a la grandeza de su provocación, que descubrirán en ella el retrato genial del Apocalipsis. La imbecilidad con ínfulas de transgresión siempre goza de infinitos adeptos en estos templos de la alta cultura denominados festivales.

Afortunadamente, Ken Loach y su habitual guionista Paul Laverty están muy apegados a las cosas terrenales, no tienen tiempo ni ganas para las masturbaciones mentales sobre metafísicos anticristos con adicción al gore. En "Looking for Eric" se permiten fantasías, pero son tan generosas como divertidas. Como la de que a un cartero cincuentón que siente que su existencia ha sido un fracaso, con inclinaciones suicidas, soportando a unos hijos que hacen la carrera de delincuentes juveniles, atormentado por haber perdido en la juventud a la que fue la mujer de su vida, pero en posesión de buenos amigos y de la fervorosa adoración por aquel futbolista extraordinario y torrencial ser humano llamado Eric Cantona, se le aparezca el espíritu de éste para aconsejarle sobre los problemas que le amargan. Y es muy hilarante y tierna la relación entre el asfixiado proletario y el pelotero filosofal. Loach, cuando habla de lo que conoce y se olvida del panfleto, siempre transmite sensación de verdad, sorna, humanidad, un ojo y un oído privilegiados para captar la imagen, los sentimientos y los sonidos de la calle. Te ríes muchas veces en esta película y esa sensación tan liberadora en medio del solemne intelectualismo que caracteriza la programación de los festivales, alcanza condición de oasis.El director siempre se siente en la obligación de dar la nota.

AUTOR: Carlos Boyero
FUENTE: El País
FOTO: Michael Buckner/Getty Images Europe - Photo Agency

Festival de Cannes 2009

EL "MEJOR CINEASTA" DEL MUNDO
El danés Lars von Trier colapsa el certamen con la presentación de 'Anticristo'


"El caos reina", reza el cartel que Lars von Trier tiene pegado en la puerta de su despacho de los estudios Filmbyen, unos antiguos cuarteles militares situados a las afueras de Copenhague. Pero el mismo lema puede adherirse a su nueva película, Anticristo. No en vano es una de las réplicas que el director danés incluyó en esta crónica salvaje de una pareja infernal protagonizada por Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg, actores únicos del filme. Eso sí, la frase no la dicen ni el hombre ni la mujer, sino... un zorro. Es el mundo de Lars von Trier (Copenhague, 1956), que hace hablar a las bestias y automutilarse a las personas, en un cine brutal que ha dividido al Festival de Cannes entre furibundos detractores (una inmensa mayoría) y ensimismados entusiastas. De tal manera que, bien pensado, también el impacto de Anticristo en público y prensa podría llevar el mismo marchamo: "El caos reina".

El caos reinó hace cosa de dos años en la vida del director danés, víctima de una profunda depresión que le hizo "tocar fondo". Se preguntó entonces si sería capaz de volver a rodar una película y se dijo a sí mismo que hacerlo podría servir de terapia. "Hice esta película para curarme, y aquí está... Comprobé que la rutina de levantarte por la mañana y trabajar puede ayudar mucho", explica Von Trier en Cannes. Se fue a Alemania para buscar financiación y rodar. "Pasamos tres meses en las afueras de Colonia, en un hotel que tenía un menú... que de no haber estado ya deprimido, lo habría acabado estando", cuenta el fundador del movimiento Dogma, embutido en un veraniego traje beis y tocado con un sombrero Panamá.

La comparecencia de Lars von Trier ante los medios de comunicación de todo el mundo, ayer en el Palacio de Festivales, estuvo a la altura de la enorme controversia suscitada por esta ceremonia de la sangre y el sexo. Una ceremonia en la que la paranoia se abre paso con profusión de primeros planos de autoablaciones de clítoris, masturbaciones masculinas con resultado de sangre y no de semen y otras lindezas marca de la casa. Éste es el diálogo que el realizador mantuvo con un periodista británico que le había preguntado por sus motivos:

-¿Por qué ha hecho esta película? Y procure contestar con algo más que una palabra...
-La vida no es sencilla. Y no tengo por qué justificar esta película, la he hecho y ya está.

-Sí tiene que justificarla, está usted en el Festival de Cannes.
-No sé por qué tengo que justificarme, me gusta hacer películas, sólo eso, no puedo decir gran cosa, su pregunta es muy rara. ¿Por qué tengo que pedir perdón? Son ustedes mis invitados aquí, y no al revés. Yo trabajo para mí mismo, no lo hago pensando en el público ni en la prensa... No tengo que explicar nada, y me gustaría hacerlo, pero no puedo.

-¿Por qué haber hecho esta película y no otra?
-Es Dios el que dicta [Lars von Trier se declara ateo].

El director danés ya había reconocido antes de ser seleccionado para la sección oficial de Cannes (donde ganó la Palma de Oro en 2000 con Bailar en la oscuridad), y así lo dicen sus notas de producción, que Anticristo no sigue los parámetros habituales de su cine, ya que es "una obra en la que las secuencias se fueron añadiendo sin razón lógica, y donde las imágenes iban componiéndose fuera de toda lógica o de toda reflexión dramática, procediendo a menudo de sueños que yo tenía o había tenido en otras épocas". El caos reina...

Anticristo nace de las propias perversiones de Lars von Trier, tal y como él mismo admite. Para ello, Charlotte Gainsbourg y Willem Dafoe, que ya había trabajado con Von Trier en Manderlay, se plantaban en el rodaje "dispuestos a todo", pero prácticamente sin saber lo que tocaba ese día. "Fue una experiencia única", recuerda Gainsbourg. "Hablábamos poco y hacíamos mucho, Lars no permite que ensayes antes, no te explica casi nada, te pide que llegues y empieces a rodar, con él es casi el actor el que fabrica la secuencia sobre la marcha", explica Dafoe.

Un método, una obra, una película para la polémica, Anticristo, cine hecho por un tipo con miedo irreprimible a volar, por un señor danés que se considera a sí mismo, "el mejor cineasta del mundo, porque los demás están sobrevalorados".

AUTOR: Borja Hermoso
FUENTE: El País
FOTO: Michael Buckner/Getty Images Europe