martes, 29 de septiembre de 2009

Tarata

NUNCA LA GUERRA FUE TAN ABURRIDA, O UNA PELÍCULA DE FABRIZIO AGUILAR
“Tarata” es una propuesta vacía, quizá con buenas intenciones, pero con poco rigor y escaso talento
Con personajes que son incapaces de exteriorizar alguna emoción, no comunican nada

“Tarata”, de Fabrizio Aguilar se instala en medio de esta guerra civil, llamada también “el tiempo de la violencia”, en un contexto, que sólo por el nombre de la película, y sólo por eso lo sabemos (y por un letrero), que es a mediados de los 80s en Lima, con mayor detalle, días previos al atentado de la calle Tarata en Miraflores de 1992. 

“Tarata” es una película pueril, tediosa, lamentable y absurda. Comencemos hablando de los escasos puntos destacables. Bastante bien ambientada en interiores sobretodo, la dirección de arte y el diseño de vestuario, es punto a favor; si tendríamos que hacer un esfuerzo rescatar algún otro punto sobresaliente en la mediocridad, es la actuación de Liliana Trujillo que es la empleada de la familia, haciendo un papel acorde a las necesidades y posibilidades que se plantea esta pobre historia, y es sin duda, el más creíble o el único realmente convincente. Haciendo otro esfuerzo diremos que la debutante Gisela Valcárcel, hace esfuerzos denodados por sacar adelante su papel —la ama de casa Claudia— que a la vez, es quizá el personaje más consistente y que tiene un desarrollo dramático más coherente; Fabiola, la amiga emprendedora y muerta en el atentado en Tarata, interpretada por Lorena Caravedo, es quien le da un toque de vitalidad a este film lánguido, pero muere. Es sólo el entusiasmo de presentadoras de televisión.

Después de tantos esfuerzos por encontrar aspectos positivos, a la segunda película de Aguilar, que ya por el 2003 nos había entregado su opera prima “Paloma de papel”, que es bastante superior a esta segunda entrega. Y nos es que “Paloma de papel”, sea un prodigio, nada de eso, es una película poco menos que regular pero en comparación a “Tarata”, es evidentemente superior. Si uno de los escasos puntos salvables nos remitía a las actuaciones, también los más bajos están en ese rubro, Es decir, la dirección de actores exhibe falencias y debilidad, y por ende las actuaciones no dan la talla, claro, esto producto de un guión impresentable, de diálogos insulsos, cándidos; insustanciales en gran manera desarrollando una narrativa anodina y ridícula. Lo que me llama la atención es la actuación de Miguel Iza, es muy similar en algunos aspectos a la de M en “El acuarelista”, lo dirigen para que haga de tonto (por decir menos), o él mismo asume que sus personajes deben ser así. En fin Daniel, esposo y padre de familia de dos hijos, es algo así como mezcla de un zombie-autista, un hombre que le han robado el alma, que no transmite mas que desconcierto, porque uno no puede creer lo que ve, siendo así, uno de los personajes más vergonzosos del cine peruano y eso que hay varios, pero hace meritos. Tal vez una de las frases más lucidas que pronuncia es algo así como “No tiene lógica, no tiene lógica”, eso es “Tarata”.

Si bien es cierto que una película no debe cumplir una lógica aristotélica o alguna otra convención, sino no más bien, ser consecuente con su propia lógica, dentro de propio universo de ficción, aunque su estructura pretende ser clásica su desarrollo desemboca en un mar de incertidumbres, “Tarata” es un film que tropieza y se pierda en la nada, sin sustento, en un guión poco elaborado (parece ser escrito sin diligencia y rigurosidad), sin sentido de causa-efecto, o de la casualidad y de la causalidad, y muchas escenas, el oficio del director es ausente, para crear tensión, para preparar y dilatar esos instante previos, saber hasta donde tensar la cuerda, sin dejar de perder la sorpresa (previa a los atentados, a las detenciones, en las cuales los militares son increíblemente demasiado educados). Es evidente “Tarata” no es thriller ni pretende serlo y que el director haya planteado una puesta en escena desdramatizada, en donde los personajes combaten sus miedos internos introspectivamente, pero sólo lo sabemos por lo que repiten con constancia, no por un desarrollo dramático, estos personajes son incapaces de exteriorizar alguna emoción, no comunican nada (excepto la mamá), si Aguilar quería mostrar una familia incomunicativa, fraccionada pues naufraga, en personajes como la hija mayor adolescente, Sofi —que se quiere ir de casa— pero todo es sin sustancia, es una película sin alma, una narración chata, visualmente nada que destacar, hecha en interiores en gran parte. Una novela es mucho más convincente en dirección, narración, actuaciones, etc. y lo digo siendo alguien quien no le agradan las telenovelas.

Si “Tarata”, está contextualizada en momento histórico, según su director. Es imposible comentar sin recurrir a la memoria, que si bien es cierto que cada quien tiene un punto de vista de lo vivido; creo que los que vivimos esos tiempos sabemos muy bien, que ese tiempo, si algo no fue es aburrido, incoherente, risible; el temor y el drama estaban presentes, omnipresentes diría, elementos que en esta película brillan por su ausencia, nunca existe atmósfera, nada se parece ni tiene conexión con el pasado reciente. Daniel escribe en una libreta los mensajes de las pintas senderistas y su hijo obseso hace una lista de cosas que debes hacer “para estar seguro”, realmente suena a mal chiste, de alguien que no se toma muy serio el triste pasado que nos toco vivir a una generación marcada por la sangre de la victimas de una guerra absurda como todas, aún más cuando es fraticida. Esta poca sensibilidad, es alarmante y a mí personalmente me preocupa enormemente, me pregunto que alguien que no vivió ese tiempo y ve este esperpento, pensará que todo eso fue un evento ligero, irrelevante y pasajero, espero que nadie tome esta cinta como una referencia para abordar el teme de la “violencia interna”.

Una vez más lo de siempre, una película peruana que lo único deseo es olvidar prontamente. “Tarata” es una propuesta vacía, quizá con buenas intenciones, pero con poco rigor y escaso talento; es como un tiempo perdido, no conmueve, no produce reflexión; en todo caso es sólo ficción, es por eso que es una propuesta que supongo yo bastante surrealista, queriéndose distanciar diametralmente de la realidad con toda intencionalidad, ni siquiera similar a la comedia del absurdo, es una dimensión aparte. Esa sería una forma de intentar entenderla, sigo haciendo esfuerzos.

Emanuel Ramos

sábado, 5 de septiembre de 2009

Festival de Lima 2009

UN PUNTO DE VISTA SIEMPRE REVELADOR
La palabra contundente y ilustrada de Ricardo Bedoya, uno de los principales críticos cinematográficos, tal vez el más influyente y reconocido del medio, pero sobretodo un gran cinéfilo. Desde hace mucho dirige y conduce el espacio televisivo llamado “El placer de los ojos” emitido por TV Perú. De larga trayectoria en la crítica, hoy su cinefilia está plasmada en el papel de la revista “Ventana Indiscreta”, la sección “Luces” de “El Comercio”; hace poco ha presentado sus dos nuevas publicaciones “El cine silente en el Perú” y “El cine sonoro en el Perú”. Y en el ciberespacio lo encontramos en “Paginas del diario de Satán”.

— ¿Qué balance hace del 13º Festival de Cine de Lima y cuál es la situación del cine latinoamericano contemporáneo?
Creo que ha sido año de perfil bajo, sin películas sobresalientes pero con algunas sorpresas como “La Tigra Chaco”, “Linea de Pase” -que me parece la mejor película de Walter Salles-, “Fotografías”, “16 memorias”, “Excursiones”, “Los paranoicos” o “Turistas”.
No me atrevería a trazar ningún panorama del cine latinoamericano a partir de lo visto en el Festival.

— "La Nana" consagrada como mejor película del festival. Puntos a favor o en contra, meritos o deméritos. Una propuesta como esta que lugar ocupa dentro del universo del cinematográfico latinoamericano.
Creo que es una película atractiva y sólida y una ganadora previsible. Es la cinta que no irrita a nadie porque resulta cálida y estimable. Es la cinta consensual, a la que se llega por transacción en el seno del jurado. Contra la opinión mayoritaria, me gusta su resolución, su aparente "happy end", que va contra las expectativas y resulta hasta corrosivo en su presentación de una "nana" que ha recuperado su voluntad, "cordura" y "paz". ¿Cuánto tiempo le durará?

— Un tema que desde mi punto de vista ha causado controversia, 'el cine latinoamericano actual según Michel Ciment', que tiene frases como "Tengo la impresión de que en América Latina hay una corriente del cine que va dirigida a los críticos, y que estos respaldan, admirando el rechazo del público a esos filmes", entre otras. Cuál es su postura ante esta posición polémica del crítico francés.
Me resulta incomprensible que un crítico que defiende en su país la obra de Bruno Dumont o de Philippe Grandrieux, siendo un exégeta de la obra de Abbas Kiarostami y un defensor de Hou Hsiao-Hsien y Tsai Ming-Liang, considere que la fuerza del cine de América Latina está en su barroquismo y en su "realismo mágico" en la línea del cine de Glauber Rocha de hace tres décadas y más. No creo que se deba lamentar la existencia de un cine de autor exigente, experimental y hasta hermético, como tampoco condenar un cine popular y masivo que luzca estilo, inteligencia y calidad. “Luz silenciosa” puede existir perfectamente con “Amores perros” y “Los muertos” con “Y tu mamá también”.

— Del panorama cinematográfico en el Perú, cómo calificaría las películas exhibidas en las diferentes secciones del Festival, sin tomar en cuenta "La teta asustada".
No vi los documentales peruanos ni “llary”. Las que se habían estrenado antes del Festival son decepcionantes y fallidas. “La teta” asustada me pareció la mejor película de la competencia oficial de ficción. La prefiero a “La nana”.

— ¿Cuál es la escena o imagen que le produjo mayor placer estético en este festival?
Tal vez las imágenes de “Mélo”, de Alain Resnais. También las de Daniel Hendler (como Luciano Gauna) bailando en “Los paranoicos”, o la Nana (Raquel) encontrando desnuda a su colega en el jardín de la casa, o algunas de las imágenes familiares de “16 memorias”, o las imágenes documentales de la matanza de Tlatelolco en “Memorial del 68”, o los ensayos de la obra teatral de “Excursiones”.

— Las 10 mejores películas del Festival, sólo las que estaban en competencia, ya sea ficción o documental. En orden de preferencia.
No las pongo en orden de preferencia porque una sola visión me parece insuficiente para valorarlas como se debe, pero pondría:
La teta asustada
Excursiones
Los paranoicos
16 memorias
La nana
Mal día para pescar
Gigante
Los que se quedan
Huacho
Me gustaría poner Rabioso sol, rabioso cielo, pero se exhibió una copia incompleta.

— Las mejores películas del Festival fuera de competencia.
Memorial del 68, de Nicolás Echevarría
Fragmentos rebelados, de David Blaustein
La Tigra, Chaco, de Federico Godfried y Juan Sasiaín
Linha de passe, de Walter Salles y Daniela Thomas
Continental, un film sans fusil, de Stéphane Lafleur
Fotografías, de Andrés Di Tella
Turistas, de Alicia Scherson

Festival de Lima 2009

LA PRESENCIA DEL CINERASTA
La enfoque preciso de César Guerra, uno de los fundadores y co-director del blog “También los cinerastas empezaron pequeños”. Además de fundador del Cineclub del Centro Cultural y Académico de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, espacio donde se puede visionar ese cine inédito, insólito, diferente e impactante que no es común ver, pero que debe ser visto.

— ¿Qué balance hace del 13º Festival de Cine de Lima y cuál es la situación del cine latinoamericano contemporáneo?
Ha sido un festival en general flojo por la poca variedad y cantidad de películas de interés.

— “La Nana” consagrada como mejor película del festival. Puntos a favor o en contra, meritos o deméritos. Una propuesta como esta qué lugar ocupa dentro del universo del cinematográfico latinoamericano.
La Nana es una buena película. Que confirma el buen momento por el que está atravesando el nuevo cine chileno.

— Un tema que desde mi punto de vista a causado controversia, 'el cine latinoamericano actual según Michel Ciment', que tiene frases como “Tengo la impresión de que en América Latina hay una corriente del cine que va dirigida a los críticos, y que estos respaldan, admirando el rechazo del público a esos filmes”, entre otras. Cuál es su postura ante esta posición polémica del crítico francés.
Me parece una postura interesante la de Michel Ciment pero discutible a todas luces por una especie de pensamiento un tanto obtuso en la percepción de algunas propuestas estéticas.

— Del panorama cinematográfico en el Perú, cómo calificaría las películas exhibidas en las diferentes secciones del Festival, sin tomar en cuenta “La teta asustada”.
Las películas peruanas exhibidas en el marco el festival (dejando de lado “La teta asustada”) son de un nivel bajísimo.

— ¿Cuál es la escena o imagen que le produjo mayor placer estético en este festival?
El montaje de las imágenes utilizado por Alain Resnais en Muriel (“Muriel ou Le temps d'un retour”).

— Las 10 mejores películas del Festival, sólo las que estaban en competencia, ya sea ficción o documental. En orden de preferencia.
Huacho
Rabioso sol, Rabioso cielo
Gigante
Excursiones
La nana
Los paranoicos
Gasolina
Parque vía
Los que se quedan
Garapa

— El mejor director(a):
Julián Hernández por “Rabioso sol, Rabioso cielo”

— La sorpresa:
Gasolina, de Julio Hernández Cordón

— Lo peor
:
Feliz Navidad, de Selton Melo

Festival de Lima 2009

MIL OJOS PUESTOS EN EL FESTIVAL
Con la visión panorámica del Festival de Lima del joven crítico Rodrigo Bedoya, que hace poco estrenó blog en El Comercio on-line: “Mil Ojos”, también podemos leer sus opiniones en la sección “Luces” de la versión impresa del llamado decano de la prensa peruana.

— “La Nana” consagrada como mejor película del festival. Puntos a favor o en contra, meritos o deméritos. Una propuesta como esta que lugar ocupa dentro del universo del cinematográfico latinoamericano.
“La nana” es una buena ganadora. Una película que consigue crear tensión a partir de los elementos más cotidianos, para después, de forma totalmente autoconsciente, dar un giro que la aleja del cine de género a donde parecía llevarnos y humanizar al personaje y a las situaciones que nos presenta. Creo que, más que hablar del cine latinoamericano, “la nana” nos habla de un buen estado del cine chileno, que está adquiriendo una vitalidad interesante a partir de propuestas distintas (“La nana” o “Huacho” son películas diferentes en su propuesta)

— Un tema que desde mi punto de vista a causado controversia, 'el cine latinoamericano actual según Michel Ciment', que tiene frases como “Tengo la impresión de que en América Latina hay una corriente del cine que va dirigida a los críticos, y que estos respaldan, admirando el rechazo del público a esos filmes”, entre otras. Cuál es su postura ante esta posición polémica del crítico francés.
Es la polémica de siempre. Creo que en el cine latinoamericano han aparecido propuestas minimalistas, al igual que en Europa (Bruno Dumont, Chantal Akerman, etc.), Asia (Tsai Ming Liang, Apichaptong Weerasethakul, Abbas Kiarostami) y otras partes del mundo. Estas propuesta son muy distintas entre sí. ¿Por qué en Europa sí y en Latinoamérica no? Además, la noción de público es muy discutible: estas películas tienen un público que van construyendo a partir de su exhibición en circuitos alternativos y en horarios especiales. Esas películas encuentran un público. No hay que dejarse guiar por una sola tendencia: toda propuesta estética es válida. Al final de cuentas, lo que importa es que, dentro de su propuesta, la película sea lograda.

— Del panorama cinematográfico en el Perú, cómo calificaría las películas exhibidas en las diferentes secciones del Festival, sin tomar en cuenta “La teta asustada”.
De lo que vi, “Mi hermano Maria Paola” me pareció una cinta fallida, puesto que no escapaba de la visión televisiva sobre sus personajes, además de, en mi opinión, victimizarlos desde un primer momento a partir de las preguntas del entrevistador. De “Illary” prefiero no hablar hasta el momento de su estreno.

— ¿Cuál es la escena o imagen que le produjo mayor placer estético en este festival?
Pregunta complicada. Si me pongo a pensar, dos: los momentos en los cuales juegan al ping pong los personajes de “Excursiones”, y Luciano Gauna bailando junto a la chica que le gusta hacia el final de “Los paranoicos”.

— Las 10 mejores películas del Festival, sólo las que estaban en competencia, ya sea ficción o documental. En orden de preferencia.
Excursiones
La teta asustada
Los paranoicos
La nana
16 memorias
Gigante
Huacho
Rabioso sol, rabioso cielo
5 días sin Nora
Gasolina

— Las mejores películas del Festival fuera de competencia.
Melo y El año pasado en Marienbad, de Alain Resnais
Tiro en la cabeza, de Jaime Rosales
La Tigra, Chaco, de Federico Godfrid y Juan Sasiaín
Home, de Ursula Meier
Continental, un film sans fusil, de Stéphane Lafleur
Mataharis, de Icíar Bollaín
Moscow Belgium, de Christophe van Rompaey
Whisper with the wind, de Shahram Alidi

— El mejor director(a):
Empate: Ezequiel Acuña por “Excursiones” y Gabriel Medina por “Los paranoicos”

— La sorpresa:
Creo que “Huacho” y Rabioso sol, rabioso cielo”.

— Lo peor:
Última parada 174, de Bruno Barreto y El niño pez, de Lucía Puenzo