domingo, 16 de agosto de 2009

Festival de Lima 2009

“LA NANA” ES UNA PELÍCULA POSITIVA, A PESAR DEL DRAMA DE LA EMPLEADA DEL HOGAR
Catalina Saavedra realiza una gran labor, una interpretación dramática sobresaliente, un personaje que enternece e irrita a la vez

“La nana” de Sebastián Silva, es una de las mejores películas de que se han presentado en el 13 Festival de Lima, este el segundo largometraje de director chileno (el primero fue “La vida me mata” en el 2007, el cual me despierta mucho interés y ya tengo ganas de verlo), “La nana” llegó a Lima precedido del premio del Jurado en Sundance, a comienzos de año y luego en Guadalajara el premio Fipresci, entre otros; este palmares generaban una gran expectativa por ver esta película chilena.

El cine chileno en los último años ha mostrado un crecimiento con películas como “Tony Manero” de Pablo Larrain, “Machuca” o “La buena vida” de Andrés Word, “Huacho” de Alejandro Fernández Almendras, “Sexo con amor” de Boris Quercia, “La última luna”, de Miguel Littin, “Mi mejor enemigo” de Alex Bowen, por mencionar algunos títulos de los importantes que vienen cosechando premios y reconocimientos de la crítica internacional en cuanto festival participan, en este festival las tres películas en competencia de ficción que se presentaron son de un alto nivel, incluyendo el revelador documental “El diario de Agustín” de Ignacio Agüero.

Se entiende que el hombre por naturaleza tiene un comportamiento gregario, que probablemente sea por ese temor a la soledad; pero también ese vivir en conjunto hace que las relaciones y la convivencia se haga más compleja y muchas veces hostil, y no hablo de gente hacinada, hablo de gente de clase media acomodada y ese es el mundo que explora con extraordinaria lucidez y perspicacia Sebastián Silva en “La nana”, esas relaciones e interacciones entre los miembros de esta familia de clase media acomodad de Santiago se ven expuestas pero desde un punto de vista distinto, desde el punto de vista de la mucama o nana, que es Raquel, una mujer inexpresiva y bastante amargada, en la primera escena vemos como sale de su espacio que es la cocina y los trastes, al comedor principal porque la familia con la trabaja le celebra su cumpleaños con regalos y torta incluida, pero a pesar de esta gran consideración de los patrones y el tiempo que trabaja en esa casa (ya 23 años), se siente tímida y su rostro adusto es casi invariable; Luego observamos a Raquel tener la confianza total, de los jefes de familia; la mamá en especial siente un cariño y una dependencia que por momentos parecen excesivos (entendido desde el punto de la verosimilitud, los patrones ponen ciertas distancias) esa cordialidad le permiten a Raquel tener un control de las actividades que se realizan en casa, además de una afinidad cómplice con los dos hijos hombres menores, el conflicto aparece en esa relación tirante de la nana con la hija mayor de la familia, Camila que sufre al sentir que Raquel no la quiere, a pesar que ella se encargo de criarla.

Pero ese control de Raquel, se verá puesto en riesgo cuando Pilar (la mamá) decida traer otra empleada del hogar, todo esto en su grande generosidad al entender que Raquel necesita ayuda para realizar sus labores, aligerándole la carga porque ya los años le están pasando factura, Raquel se negará de todas las formas, pero la decisión ya está tomada. La nana que llega a compartir las labores domesticas, es Mercedes y es peruana, joven y tímida, que será sometida a los maltratos psicológicos más impensados perpetrados por Raquel obligándola a dejar la casa prontamente; este film nos es una crítica social abierta por excelencia pero si incluye también este fenómeno social de las “nanas peruanas”, Silva nos da una visión irónica de una realidad a manera de reflexión, con “La nana” nos podemos reír y podemos conmovernos por igual.

“La empleada cama adentro” como se le llama aquí en el Perú, Sebastián Silva desarrolla con Raquel, un personaje complejo, que pasa hacer en ciertos casos madre sustituta de hijos ajenos, cual superpoderosa para las labores caseras, compinche de los hijos, del esposo, pero viviendo lejos de su hábitat, en casa de los patrones su vida personal se frustra, Silva acierta en mostrarnos a Raquel en la intimidad, su incapacidad de poder relacionarse con su entorno, viviendo con un familia que no es su familia. Catalina Saavedra realiza una gran labor, una interpretación dramática sobresaliente, un personaje que enternece e irrita a la vez, Saavedra logra expresar con sobriedad y contundencia, toda esa amargura contenida y esa inseguridad de la nana, se entrega en un papel difícil que emociona.

Pero “La nana” es una película positiva, a pesar del drama de la doméstica, Pilar insistirá en traer una segunda nana, la que también será repudiada por Raquel hasta su salida de la casa, por último la llegada de Lucy a la casa, una nueva nana que con su espíritu vivaz le hará entender a Raquel la vida de otra manera. Esta es una película de interiores, filmada con cámara en mano dentro de la casa, la cámara se mueve con agilidad y destreza entre los pasadizos, los cuartos, la cocina, por momentos la cámara tiembla, hace acercamientos capta gestos y pequeños detalles, que dan cierta inestabilidad a la imagen y junto a unos cuantos planos secuencia dan esa sensación de realidad, documentando las situaciones más cotidianas, involucrándonos dentro de la historia, trabajada con una cámara invasiva y con una fotografía de iluminación natural. Sustentada en guión coherente coescrito con Pedro Peirano, Sebastián Silva nos da otra mirada de una realidad universal, la de las empleadas del hogar, este drama ficcional construido basándose en sus recuerdos y rodada en la casa de sus padres donde pasó su juventud; un película intimista y sin alardes ni pretensiones, pero de gran valía, en especial como medio para reflexionar.

Por Emanuel Ramos

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